Cómo empezó todo
Reunir recursos, construir caminos, regatear por la última oveja y desesperarse con el tercer siete seguido: por eso nos encantan los juegos de colonos. Como no siempre podemos sentarnos a la misma mesa, solemos quedar en línea para jugar una partida.
Una y otra vez nos topábamos con los mismos límites. Las opciones en línea conocidas se encarecen rápido en cuanto quieres jugar algo más que el juego básico: las expansiones y muchos mapas solo están disponibles con una suscripción o pagando aparte. E incluso así la oferta sigue siendo pequeña, porque hay muy pocas expansiones.
En algún momento lo tuvimos claro: si el juego que queremos no existe, lo construimos nosotros mismos. Así nació Hexfolk.